No me gustan los malos días, no me gusta la tristeza ni me gusta la soledad. No me gusta tener la sensación de que nadie puede llegar donde tú estás. No me gusta ahogar mis sentimientos y no me gusta el no poder. No me gusta no poder volver a empezar. No me gusta luchar conmigo misma y no me gusta hacer que no lo hago. No me gusta no poder vivir dos vidas. No me gusta estar sola en este momento. No me gusta no saber qué hacer.
Mañana será otro día, no todos son iguales.
Me gustan los sueños que tuve anoche. Dos, uno muy triste y otro muy tierno.
En el primero, él llega en una moto, sonriendo, baja, se acerca y me abraza cálida y amorosamente... luego, vuelve a subir en su moto y se va... me despierto llena de paz y de lágrimas, muchas lágrimas hondas y tristísimas...
En el otro, me descubro embarazada, notando el movimiento del bebé, tocando el piececito que se mueve, que se dibuja sutilmente por debajo de mi piel... noto su energía y su vida, veo su carita aplastada contra mi tripa y le acaricio la naricilla... es una sensación plácida y feliz, reconfortante y deliciosa...
Siempre me ha fascinado la capacidad del subconsciente por reproducir sentimientos de forma tan veraz y auténtica. Me han gustado esos sueños, me han hecho pasar el día de otra manera, con una luz y una paz muy especiales que hacía tiempo que no sentía.
Ay los ysis!! ... Últimamente no forman parte de mi vocabulario ni de mi forma de pensar. Los ysis conllevan angustia por saber que hay cosas que no podemos controlar.
Esa angustia desaparece cuando esas cosas que no esperamos, te pasan y te das cuenta de que, finalmente, el tiempo que has dedicado a los ysis ya no volverá, y que tal vez, hubieras sido más feliz saltando por encima del ysi... y pudiera ser que hubieras sido más infeliz pues ¿quien sabe lo que pasará dentro de un minuto, una hora, un día?. Cosecha el día (carpe diem) !!