Os doy la bienvenida a los conquistadores de sueños y de islas, a los que añoran el azul turquesa, a los que descubren nuevas ilusiones y pasiones, porque nunca es tarde para vivir añorados deseos...

martes, 21 de abril de 2009

De Xavis y Alexias


Recuerdo cuando mi hija tenía 5 años. Ella iba ya al cole, 2º de Pre-escolar. Por aquél entonces, yo estudiaba para mi oposición. Trabajaba por la mañana y estudiaba por la tarde. No tenía tiempo para estar con ella, ni con su hermano, que tenía 2 y que iba a la guardería. Su padre afortunadamente sólo trabajaba por la mañana, así que se ocupaba de ellos cuando volvían del colegio. Si tuviera que repetir aquella desgastadora experiencia, tal vez no lo haría. No tuve que estudiar mucho, porque entonces transcurría muy poco tiempo entre la convocatoria y los exámenes, y aún así aquella "ausencia maternal" duró 3 meses.

Yo estaba tan absorta con aquellos aburridísimos libros y mi lexicom 80, que permanecía ausente y encerrada hasta muy avanzada la noche.

Una tarde, mi hija entró en el despacho y me dijo

- Mami, no me gusta nada esa seño que te pone tantos deberes...

Otra de aquellas pesadísimas tardes, en las que sólo salía de aquel cuarto para comer o ir al baño, mi hijo, con sus 2 añitos y sus primeras chapurreadas palabras, se pegaba a mis piernas por delante y por detrás, y me hacía tropezar con él continuamente. Era su manera de expresar que me echaba de menos. Yo andaba nerviosa y cansada, y en un momento me irrité y le dije

- ¡¡Pero Jordi!! ¿Por qué me persigues?

Y él, con aquella cara de bollo y esa naricilla que apenas sobresalía de entre sus mejillas, se paró, me miró con asombro y me preguntó

- ¿Qué es "persigues"?

En aquellos tiempos todos estábamos aprendiendo. Unos, a ser padres. Otros, a procesar tanta información. Comencé a pensar que muchas veces, los padres no nos damos cuenta de que los niños necesitan ver la vida en pequeñas viñetas, donde ningún eslabón se pierde, y en cuyo cómic ocurre todo, sin dejar nada a la suposición.

Los niños no saben qué es persigues. Los niños no saben qué es trabajar. Sólo saben que sus padres desaparecen, y vuelven, y a veces ni siquiera saben que han vuelto, porque ya están dormidos.

Un día, a bordo del Trinidad, casi de noche y de vuelta a puerto, oí a mi capitán hablar con su hijo de 2 años, y explicarle que papá había tenido mucho trabajo ese día y no iba a llegar a tiempo de bañarlo y acostarlo. El niño insistía, y él colgó al tiempo que se le llenaban los ojos de lágrimas.


Le pregunté si le había contando al niño qué hacía él todo el día en el barco, los cuatro interminables meses de verano, sin un sólo descanso, todos los días de la semana... "Él ha estado aquí, sabe lo que es el barco..., pero no se me ha ocurrido pensar si sabe qué hago yo en él..."


Este cuento fue para Xavi, el precioso y despierto peque de 2 añitos de mi capitán en Palma, que lloraba cada día porque no entendía qué era eso de que su papá se fuera a trabajar al barco, y que hacía llorar a su papá cada día cuando sabía que no llegaba a tiempo de darle un beso por la noche.

Sé que a Xavi le gustó, porque la primera vez lo vio conmigo. Sé que entendió por qué su papá se iba todos los días, y dejó de llorar casi todos. Y sé que su papá seguía llorando por tener que irse.


Alexia, sus 2 añitos y su papá, me han recordado todo esto. Los niños no saben qué pasa en medio de “papá/mamá se ha ido -¿?- papá/mamá ha vuelto”.


Los padres muchas veces tampoco lo sabemos, pero esa es otra historia.


sábado, 11 de abril de 2009

Gala Fin de Fiesta Kedada LTP Tabarca 2009

viernes, 10 de abril de 2009

Kedada LTP-Tabarca 2009

martes, 7 de abril de 2009

Harley's experience.


Escudriñé la oscura playa y creí advertir una forma singular en medio de la playa. Hubiera jurado que había visto a un hombre sentado en una moto, aunque sabía que aquello era bastante improbable. Ningún motorista que se precie de serlo se hubiera arriesgado, bajo ningún concepto, a que su moto se llenara de arena, así que me convencí de que sufría un principio de traumatismo craneal.

Cerré los ojos con fuerza antes de volver a mirar. Era cierto. Un poco más allá del paseo, había un hombre sentado en una moto sobre la fina arena de la playa. A medida que ganaba visibilidad, me di cuenta de que no estaba acomodado en lo alto de una moto cualquiera, sino de una Harley Davidson. Las nítidas y poderosas líneas de la moto formaban un conjunto armonioso con las nítidas y poderosas líneas de la forma humana, como si fueran una misma cosa. Y por lo que yo había oído de los motoristas y sus Harley, eran una misma cosa.

Aunque a primera vista causaba una impresión un poco intimidatoria, cuanto más lo estudiaba menos amenazante se volvía. Aquel hombre transmitía una sensación de paz, lo cual me intrigó profundamente.

Me apresuré a recordarme lo que había decidido sobre los hombres apenas 20 minutos antes, y me reprendí cumplidamente a mí misma. Ya estoy otra vez, pensé, demasiado romántica para mi propio provecho. Siempre concediendo demasiado crédito a los hombres antes de que hagan algo para merecerlo. No aprenderé nunca.

- Sí que aprenderás - las palabras llegaron flotando por el aire pegajoso desde su dirección, en tono suave y amable.

Aquello sólo lo había pensado, estaba segura de que no lo había dicho en voz alta. No era más que una coincidencia un tanto peregrina.

- ¿No sabes que no existen las coincidencias? Todo lo que sucede, por insignificante que sea, forma parte del fluir universal.

- ¿Quién eres tú? insistí en saber.

- No tengas miedo - murmuró.

- No me asustas - le respondí con un pelín de excesiva confianza para alguien que seguía de rodillas después del tropezón anterior.

No dijo nada. No hacía falta. Se limitó a ofrecerme la mano derecha y esperó pacientemente a que yo descendiera las escaleras para tomarla.

¿Yo, estrecharle la mano? ¿Estaba chalado? ¿Acaso parecía tan estúpida? Era evidente que este individuo tenía mucho que aprender sobre las mujeres.

- Por favor - dijo, con el tono de voz preciso y la mezcla adecuada de amabilidad y dulzura en el rostro.

Definitivamente, el tipo tenía muy poco que aprender sobre las mujeres.
(Dios vuelve en una Harley, Joan Brady)

domingo, 5 de abril de 2009

Empanadas, velas y escoras.

viernes, 3 de abril de 2009

La Musa de mi bolero favorito.


Armando Manzanero comenzó su camino en la música con quince años. Cuando le preguntaron qué musa le inspiró en sus inicios, sencillamente dijo: “Cuando se tienen quince años, si se tuviese una musa, no sería tan intensa ni tan profunda como para crear canciones importantes.”


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Sólo soy una persona que intenta ser feliz haciendo el menor daño posible a los que me quieren, que desea ser querida, tener paz, estar sana, y que el dinero me preocupe cada vez menos.