...dócilmente me dejo guiar
y me llevas a tu nido sobre el agua,
donde voy con mis alas desplegadas
como mirlo que busca tus manos, ojos tuyos;
acunándome en el nido me ofreces aire y cielo,
y ron embriagador con hielo que se funde en nuestras bocas.
En tu nido navegan y zozobran mis deseos
derritiéndose delicadamente en los tuyos;
desde entonces, siguen suspendidos
en ese espacio que llenas
con el cálido aliento de tus besos...
Hay muchas clases de nidos, y algunos, flotan.
