Os doy la bienvenida a los conquistadores de sueños y de islas, a los que añoran el azul turquesa, a los que descubren nuevas ilusiones y pasiones, porque nunca es tarde para vivir añorados deseos...

sábado, 13 de diciembre de 2008

希望 y yo.





Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tien'asero...

Tiene acero.

Acero y plata de luna, al mismo tiempo.








Eso decía Juan R. Jiménez de su Platero, y lo mismo podría decirse de Kibo.


Kibo es una palabra japonesa que en castellano significa esperanza. A 希望 le he conocido en un encuentro de barcos no hace mucho. Antes de conocerle ya había oído hablar de él, pues su fama le precede, y por ella me llegaron relatos de sus gestas y de sus hazañas.


La primera vez que le vi pensé "vaya, ahí está, por fin…" y le vi moverse suave pero enérgicamente sobre el agua. No hacía apenas viento, pero las olas que le llegaban de estelas de otros barcos le hacían agitarse y echarle un pulso a las amarras, como si ese vaivén lo interpretase como una invitación a navegar. Y entonces, contrariado ante la imposibilidad de desbocarse, tiraba de los cabos que le ataban al pantalán como un pequeño caballo deseoso de corretear por una pradera.


A bordo, Kibo se percibe de otra manera. Se le ve que es un barco vivido, disfrutado, trabajado. No está pensado para monerías, pero es coqueto. No tiene grandes comodidades, pero no las echas de menos. No tiene grandes aparejos, pero no necesita ninguno más. No hay brillos metálicos ni luces digitales, pero deslumbra.


En la cubierta te sientes segura, te transmite firmeza. En el interior, la barra central que lo atraviesa hasta la quilla le imprime robustez. Y está fría y dura como un símbolo de su dureza, de su imbatibilidad.


Kibo es ligero, sensible a la mínima presión del viento. Se desliza delicadamente sobre el agua, pero es como si su quilla estuviera anclada en una gran guía en el fondo del mar. Se diría que no necesita viento para moverse, que su propia fuerza le basta. Y te deja claro que no teme marejadas, y hasta podría parecer que necesita alguna de vez en cuando para poder desahogar su exceso de energía. Kibo es noble, agradecido, risueño.


A Kibo lo confundes fácilmente con su armador.

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Sólo soy una persona que intenta ser feliz haciendo el menor daño posible a los que me quieren, que desea ser querida, tener paz, estar sana, y que el dinero me preocupe cada vez menos.