No te entretengas en tonterías, que las hay… y vete a buscar lo que te haga feliz, que el tiempo corre muy deprisa. He vivido 102 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida, es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz…
Son casi las 2 de la madrugada, no puedo dormir, un horrible dolor de cabeza me ha acompañado todo el día a pesar de los analgésicos, y por fin me ha dejado en paz hace media hora... recuerdo el mapa sonoro de Ender, así es Endercita… el mapa sonoro del dolor. Hacía muchos, muchos meses que la cabeza no me dolía así. He sentido ese cincel atravesando mis sienes como una premonición, un aviso, una alerta… algo no está bien, corrígelo.
Me he vuelto a levantar, tenía hambre pues apenas he comido hoy, no sé si por el dolor de cabeza o tal vez por el dolor del corazón… malas horas para comer, pero como. Al menos, una inquietud se calmará.
Y me siento frente a la televisión mirando sin ver, pensando unas veces en ti y otras en mí, sin conseguir ver el nosotros… y aparece este anuncio. Coca Cola, la que quería dar chispa a mi vida, la que me daba un mensaje de paz, esa que a través de una familia de blanquísimos osos polares me bajaban la luna… ahora me destapa la felicidad.
Me viene a la memoria aquella otra sentencia tan sencilla de Gandhi, “la felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos…” o aquella otra de interminables debates en las clases de filosofía, “la felicidad consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar…” y ahora llega este abuelito con la tierna habilidad que da la sabiduría, y lo resume en cuatro palabras “estás aquí para ser feliz”. Qué más da en qué consista, qué más da lo que signifique. Sea lo que sea, estás aquí para ser feliz.
Date prisa, el abuelito lo dice, la vida es corta, la vida pasa. Sonrío, o creo que lo hago. Ojalá también sonrías tú.
Siempre hay alguien con quien soñar.
.
