Eso de echarle la culpa a las estaciones del año cuando nuestro ánimo se altera, es una falacia para consolarnos y encontrar un culpable abstracto al que no podamos dar una torta como desahogo. Siempre he pensado que en la mayoría de los casos, es más efectivo dejar que las cosas sigan su curso, que si ahora toca tristeza pues que también hemos de saber experimentar las sensaciones de esa clase como parte de la vida. Dejándonos embargar por ellas, las conocemos mejor y esa intimidad te hace cómplice y te da argumentos para valorar si "ahora" la quieres tener o no...
¿Por qué tenemos que andar luchando contra los deseos explícitos de nuestro corazón? ¿Por qué nos empeñamos en emplear energías contra lo que también nos es propio? Estar triste, con o sin motivo, es otra manera de ser nosotros mismos y disfrutar de nuestro propio interior. Al final, creo que la sabiduría individual nos enseña espontáneamente a distinguir entre un estado necesario para la madurez personal y la depresión como enfermedad, que no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Acercarse a lo que en principio nos hace sentir mal, es un modo muy eficaz de vencerlo. Conocer al enemigo es acabar con él.
¿Por qué tenemos que andar luchando contra los deseos explícitos de nuestro corazón? ¿Por qué nos empeñamos en emplear energías contra lo que también nos es propio? Estar triste, con o sin motivo, es otra manera de ser nosotros mismos y disfrutar de nuestro propio interior. Al final, creo que la sabiduría individual nos enseña espontáneamente a distinguir entre un estado necesario para la madurez personal y la depresión como enfermedad, que no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Acercarse a lo que en principio nos hace sentir mal, es un modo muy eficaz de vencerlo. Conocer al enemigo es acabar con él.
