Os doy la bienvenida a los conquistadores de sueños y de islas, a los que añoran el azul turquesa, a los que descubren nuevas ilusiones y pasiones, porque nunca es tarde para vivir añorados deseos...

jueves, 4 de febrero de 2010

Nihil novum sub sole


No hay nada nuevo bajo el sol. Esto lo escribió Cohélet en el Libro del Eclesiastés. Cohélet era un sabio de la época, tipo filósofo, que intentaba darle un poco de vidilla al Antiguo Testamento, entre tantos penares y pesares, porque defendía que un Dios justo no podía hacer padecer tanto al hombre, porque ningún padre querría mal para su hijo. Y entonces descubrió que era el hombre el que se hacía pajas mentales, además de las otras, y se complicaba la vida innecesariamente. Y entonces dedicó su vida a razonar y plantear cuestiones en positivo, para descargar de culpabilidades, pesares y remordimientos a los hombres (y mujeres).

"¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece.

El sol sale y se pone,
y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte;
va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.

Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena;
al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.

Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar.

¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar?
Lo que fue, eso mismo será;
lo que se hizo, eso mismo se hará:
¡no hay nada nuevo bajo el sol!

Si hay algo de lo que dicen: "Mira, esto sí que es algo nuevo",
en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros.

No queda el recuerdo de las cosas pasadas,
ni quedará el recuerdo de las futuras
en aquellos que vendrán después.

Hay un momento oportuno para todo y
un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

Yo he comprobado esto: Lo único bueno para el hombre, es comer y beber y encontrar la felicidad en el esfuerzo que uno realiza bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios le concede a cada uno: porque ésta es la parte reservada a los hombres.

El hombre no piensa demasiado en la brevedad de la vida, cuando Dios lo tiene ocupado con pensamientos alegres."

Y es verdad. Se llame Dios, o no. 
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Sólo soy una persona que intenta ser feliz haciendo el menor daño posible a los que me quieren, que desea ser querida, tener paz, estar sana, y que el dinero me preocupe cada vez menos.