No hay nada nuevo bajo el sol. Esto lo escribió Cohélet en el Libro del Eclesiastés. Cohélet era un sabio de la época, tipo filósofo, que intentaba darle un poco de vidilla al Antiguo Testamento, entre tantos penares y pesares, porque defendía que un Dios justo no podía hacer padecer tanto al hombre, porque ningún padre querría mal para su hijo. Y entonces descubrió que era el hombre el que se hacía pajas mentales, además de las otras, y se complicaba la vida innecesariamente. Y entonces dedicó su vida a razonar y plantear cuestiones en positivo, para descargar de culpabilidades, pesares y remordimientos a los hombres (y mujeres).
"¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece.
El sol sale y se pone,
y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte;
va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.
Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena;
al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.
Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar.
¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar?
Lo que fue, eso mismo será;
lo que se hizo, eso mismo se hará:
¡no hay nada nuevo bajo el sol!
Si hay algo de lo que dicen: "Mira, esto sí que es algo nuevo",
en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros.
No queda el recuerdo de las cosas pasadas,
ni quedará el recuerdo de las futuras
en aquellos que vendrán después.
Hay un momento oportuno para todo y
un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
Yo he comprobado esto: Lo único bueno para el hombre, es comer y beber y encontrar la felicidad en el esfuerzo que uno realiza bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios le concede a cada uno: porque ésta es la parte reservada a los hombres.
El hombre no piensa demasiado en la brevedad de la vida, cuando Dios lo tiene ocupado con pensamientos alegres."
Y es verdad. Se llame Dios, o no.


6 amig@s han opinado, hazlo tú también.:
Carpe diem amiga, carpe diem...
escalofriante esto:
"No queda el recuerdo de las cosas pasadas,
ni quedará el recuerdo de las futuras"
qué duro ¿no?
beso!
Sí, es verdad. Este pasaje es algo así como la importancia del presente si filosofamos un poco, y también podría ser eso de "cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo..." o dicho de otra forma, hay que ver el tiempo que se pierde en tonterías cuando hay tanto interesante por hacer, y la vida que malgastamos en dramas inútiles y temporales. Viene al caso de que, pase lo que pase, todo ha sucedido ya, y no somos los primeros...
Lo dicho, carpe diem Chelito!!!
Me encantó leer eso aunque no estoy del todo de acuerdo...
Sí que queda el recuerdo de cosas pasadas, siempre que queramos transmitirlo. De alguna manera soy un todo formado por partes de las personas que pasaron por mi vida, mi modo de ser incluye a las personas que me rodearon y me rodean, tú formas parte de mi modo de ser, y los que me rodean ahora y en el futuro tendrán parte de mi y se la transmitirán a traves de ellos a otros...
Ya sabes que te extraño...
Daisy yo también te extraño... nos tenemos que desquitar cuando te vengas para el Sur!!!
Uhmm respecto al texto, yo creo que hay que tomarlo, o así lo hice yo, en el sentido de que dramatizamos innecesariamente algunas cosas, y que tal vez, si abandonáramos nuestras orejeras y miráramos con ojos de cazador, esas cosas se harían más pequeñas y menos dramáticas. Salir de uno mismo y de sus alrededores y otear el horizonte para, como dice la Loba Azul, encontrar a nuestra manada. Daisy, tú eres de esa manada, no lo dudes.
Beso.
Canelilla, me quedo con la ultima frase: "encontrar la felicidad en el esfuerzo que uno realiza bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios le concede a cada uno: porque ésta es la parte reservada a los hombres."
Muchos besos wapa! (y feliz año nuevo jajajaja aunque sea febrero ya!)
Larousssssssssssssssssssssss qué alegría encontrarte por aquí!!!!! Eliges buena reflexión, como siempre tan sensata.
Un beso grande, y no te vayas!!!
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