Érase una vez una familia de panteras negras, formada por un papá, unaa mamá, un abuelito, y por Pinky.
Pero Pinky no era de color negro, era de color rosa. Era tan bonito que cuando su mamá lo llevaba a pasear, todas las mamás de la selva se volvían a mirar y le decían: "Oh, que guapo es!", "Vaaaaaaaya, qué color tan bonito tiene!", "Mira, mira, es tan suave....".Su mamá estaba muy orgullosa, porque a ella también le parecía que Pinky era precioso, y siempre decía que tenían mucha suerte porque eran una familia que se quería mucho y eran muy felices.
Lo que más le gustaba a Pinky era irse con su abuelo. Su abuelo era una pantera enooooooooooooooorme y muy muy muy negra, tanto, que cuando Pinky se ponía debajo de él, le parecía como si fuera de noche. El abuelo le contaba historias de cuando él era pequeño, y le decía que la selva ya no era como antes. Ya no habían tantos animales, ni tanta vegetación, y ahora la caza se había pu
esto fatal. Lo que pasa es que su mamá no le dejaba mucho irse con su abuelo. Le decía que el abuelito era muy mayor, y que la selva era peligrosa. Que le daba miedo que se alejaran mucho, porque el abuelito ya no podía defenderse si les atacaba un elefante, por ejemplo.
- No podemos, Pinky, tus padres no nos dejan.
- Pues no se lo digamos... si volvemos enseguida!!.
- No, no, Pinky, eso es mentir, no se debe hacer. Tu madre tiene razón, yo ya soy muy viejo, y no puedo protegerte. Anda ven, túmbate aquí a mi lado; voy a contarte una cosa.
El abuelo estiró sus grandes patas, para que Pinky se pudiera recostar sobre su pecho.Pinky oía POM POM POM POM POM, y pensó que dentro de su abuelo había un gran tambor.
”¿Sabes lo que me gustaba hacer los domingos, cuando era joven? Me gustaba irme con tu papá a pasear por la selva, pero muy temprano, cuando aún el sol no calienta y sus rayos comienzan a pasar a través de los árboles. ¿Sabes para qué? Pues para coger un gran ramo de flores, para tu abuelita. Tú eres como ella, de color rosa. Ella era preciosa, como tú, y muy alegre, también como tú. Y única, como tú. No hay ninguna pantera más en el mundo de color de rosa. Una vez un cazador la vio de lejos, y la fotografió. Tu abuelita se hizo famosa en el mundo entero, porque un dibujante se inventó una pantera como ella para la televisión, y hasta se hicieron películas y todo. A veces cuando se enfadaba conmigo, para hacerme rabiar me decía “me iré a ese continente donde hablan tan raro y me pasearé orgullosa por sus ciudades, y tú te quedarás aquí aburrido y cuidando de todo”.
A ella le gustaban mucho las flores, y tu papá y yo recorríamos la selva para llevarle una de cada color. Amarillas, rojas, blancas, verdes, violetas, azules, naranjas, rosas..... todas las flores de la selva me parecían pocas para ella. Ella se ponía muy contenta cuando nos veía llegar, juntos, y al vernos a los dos tan cargados de flores nos decía medio burlona “menudas panteras fieras, si parecéis unos burritos mimosos entre tantas lindas flores ...”
- ¿Qué son burritos, abuelo?
- Los burritos se parecen a las cebras, pero sin rayas, y viven en España, un país que está muy lejos. Los burritos tenían antes una vida muy triste, siempre cargados con cosas pesadas.... pero ahora no, ahora, como casi se mueren todos, los cuidan y ya no trabajan.Bueno, pues regresábamos y ella, mientras no paraba de cantar, ponía las flores en un gran círculo, y luego nos hacía entrar en él y nos decía "mirad, el mundo está fuera de aquí, nosotros estamos en un mundo distinto, y nada nos separará jamás; las flores nos protegen para siempre, este es nuestro lugar, siempre juntos; donde podamos hacer un círculo de flores allí estaremos los tres para siempre..." Pinky dijo - Sigue, sigue!!!
Pero su abuelito no hablaba. Pinky se levantó y lo miró. Nunca había visto a su abuelito llorar.
Pinky no sabía que las panteras tan grandes y tan negras y tan viejas pudiesen llorar.

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