Os doy la bienvenida a los conquistadores de sueños y de islas, a los que añoran el azul turquesa, a los que descubren nuevas ilusiones y pasiones, porque nunca es tarde para vivir añorados deseos...

martes, 10 de julio de 2007

Babá.

"Érase una vez una familia de panteras, formada por el papá, la mamá, el abuelito, y también estaba Pinky

El domingo, sobre las 8 de la tarde, mientras tomaba un Gin-Tonic preparado en un local de la playa, conocí a Babá.

Babá entró en el local a vender cd's y dvd's piratas. Mi amigo y yo estábamos sentados en la barra, y él se acercó. Le intuí venir, pero no tenía ninguna intención de comprarle nada. Cuando llegó a nuestra altura, mi amigo le miró, se levantó y se abrazaron. Se conocían del invierno pasado, de cuando Babá recorría los bares con su "negocio". Se hicieron amigos y los dos se dieron compañía, conversación y afecto mutuo.

Babá es de Senegal, tiene ahora 25 años. LLeva en España 5 años. Está muy delgado, pero musculoso. Es alto, bien parecido. Sus ojos son grandes y muy oscuros, impresiona el blanco brillante de los globos oculares. Su mirada es tierna, cansada. Sus manos son enormes. Está sonriendo con sinceridad, le ha dado alegría encontrar a mi amigo, se nota. Le invitamos a sentarse y a tomarse algo.

Es como si le hubieras ofrecido algo extraordinario. La camarera se acerca con desconfianza, va a protestar. Antes de que lo haga, mi amigo la para "pónle una coca cola a mi amigo". Ella lo mira con sorpresa pero lo hace.

Babá vino de su país a los 20 años, buscando dinero para su familia. En Senegal dejó la carrera en segundo de Ingeniería, una novia y a su madre. En su casa las cosas se pusieron difíciles y se vino esperando tener aquí más suerte. Eligió España porque es el país más cercano donde no sería deportado. En Francia, si te detienen, te mandan a tu país. No te dejan quedarte más que un tiempo determinado, en el supuesto de que entres con motivos justificados.

En España puedes quedarte. Y con un poco de suerte, consigues tus papeles pasado un tiempo. Si encuentras un trabajo, es más rápido, y ya no tienes problemas.

Cuando llegó, traído con los contactos de sus paisanos que ya estaban aquí, se fué a vivir a un piso en una zona degradada con 4 senegaleses más. Entre los 5, pagan 450 euros de alquiler, un abuso para ese piso y para esa zona.

A Babá le dieron su ruta y comenzó con ilusión. Pero la policía le detuvo y pasó sus primeros 6 meses en España en la cárcel.

Cuando salió, acordó con sus amigos crear su propia producción de piratería. Uno de ellos consiguió a base de ahorro y sacrificio, un ordenador.

La mafia los encontró, les dió una paliza y se lo quitó todo. Entonces tuvieron que empezar a trabajar para ellos si querían comer. A cambio de 10 euros diarios, con los que tienen que alimentarse, pagar el alquiler y los gastos de mantenimiento de la casa, vestirse, pagar el autobús si no pueden llegar a los sitios caminando, y enviar dinero a casa. A cambio de 10 euros por todo esto, les dejan trabajar.

La madre de Babá se puso muy enferma. Había que operarla y no tenía dinero. Los amigos de Babá en España le dieron lo que tenían y Babá lo envió a Senegal para que su madre pudiera ser tratada.

Un día de noviembre, con un frio que pela, Babá entró en Harley, el bar donde estaba mi amigo. LLegaba aterido de frio con una rebequita granate, y tan blanco como los globos de sus ojos. Le preguntó qué le pasaba, si es que estaba enfermo. Babá le dijo que llevaba 4 días sin comer, porque no había vendido nada. Mi amigo se lo dijo al dueño del bar, y Babá comió de lo que había, hasta que no quiso más.

Mientras se toma una coca-cola, nos cuenta cómo le va; no muy distinto de lo anterior. Le exigen trabajar de las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, por los mismos 10 euros. Pero ahora no hace frío, es menos duro. Él soporta mejor el calor.

Le queda menos para poder tener sus papeles. Su madre está bien, el resto de la familia también. 5 años sin verlos es mucho tiempo.

Nos enseña la piratería que lleva, le compramos algunas cosas y mi amigo le da dinero de más. Babá da las gracias, aprieta la mano de mi amigo. "Tu amiga es muy guapa", le dice. Babá ya no tiene novia; ninguna chica puede esperar 5 años en Senegal.

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Es muy triste que la vida sea tan dura para algunas personas. Es muy injusto que las mafias de aprovechen del infortunio. Es más injusto que a la cárcel no vayan ellos, sino Babá. Es desolador no poder ver a tu familia en 5 años. Es muy frustrante que tu novia no pueda esperarte, aunque te quiera. Es una infamia que en segundo de ingeniería tengas que dejar la carrera. Es muy doloroso vivir como Babá.

Y es muy aleccionador ver cómo aún sonríe. Y tierno su abrazo, su mano y su sonrisa.

Ojalá pueda conseguir sus sueños, volver a casa, terminar su carrera y encontrar una nueva novia.

Me gusta Babá.



2 amig@s han opinado, hazlo tú también.:

Carmelo dijo...

Si que es triste. Conozco otro Babá en situación similar, al que siempre que lo vemos procuramos echarle un cable, y como tu dices, lo mejor es que sonrie a la vida. Su mujer murió el año pasado, y sueña con poder volver a Senegal algún dia no muy lejano.

... y nosotros nos quejamos de nuestra vida cada dia

Canela dijo...

Gracias por leerme, Carmelo.

Así es, aunque suene a tópico, lo cierto es que nuestra vida es muy afortunada.

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Sólo soy una persona que intenta ser feliz haciendo el menor daño posible a los que me quieren, que desea ser querida, tener paz, estar sana, y que el dinero me preocupe cada vez menos.