Quisiera tener la llave
que abriera y cerrara tus puertas,
cerrar la puerta de tu dolor
abrirte la puerta de la esperanza,
y tirar la llave al mar,
cerrar la puerta de tu tristeza
abrirte la puerta de la paz,
y tirar la llave al mar,
cerrar la puerta de tu vacío
abrirte la puerta de la felicidad...
y tirar la llave al mar,
dejar tus puertas abiertas, y al otro lado, yo.
Y darte la llave a ti.
(Adaptación para S. sobre una de L.)
Pienso mucho sobre nuestra capacidad para abrir y cerrar puertas, las propias y las de los demás. Y me quedó el deseo de identificar esa llave con algo que esté a nuestro alcance, que pueda ayudar a quien te quiere y a quien quieres y hacer su camino más fácil, a través de lo bueno y lo malo de la vida.
Luego descubres que esa llave no es otra cosa que el amor. El amor sencillo que uno da a los demás; la ternura que transmitimos y el cuidado que ponemos en la relación con los otros. Eso es lo que nos hace sentir mejor en tiempos de guerra y pena, y los transforma en eternos tiempos de cerezas.
Al final, lo que nos hayan querido y lo que hemos querido nosotros, es lo que nos da la medida de la clase de personas que hemos sido.
Luego descubres que esa llave no es otra cosa que el amor. El amor sencillo que uno da a los demás; la ternura que transmitimos y el cuidado que ponemos en la relación con los otros. Eso es lo que nos hace sentir mejor en tiempos de guerra y pena, y los transforma en eternos tiempos de cerezas.
Al final, lo que nos hayan querido y lo que hemos querido nosotros, es lo que nos da la medida de la clase de personas que hemos sido.

2 amig@s han opinado, hazlo tú también.:
me suena
Está mucho mejor con la adaptación...
Besucos
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