Os doy la bienvenida a los conquistadores de sueños y de islas, a los que añoran el azul turquesa, a los que descubren nuevas ilusiones y pasiones, porque nunca es tarde para vivir añorados deseos...

lunes, 15 de febrero de 2010

Rectificaciones.


Dicen que es de sabios, ¿no?. Bueno, rectificación a medias. Mantengo lo de la intimidad, pero reconozco que acabo de descubrir que es grato que la persona a la que amas celebre contigo, de manera especial, el estar juntos y poder disfrutar uno del otro.

Es verdad que tal vez nada sea eterno, ni nuevo bajo el sol, ni se pueda decir siempre/nunca jamás... pero lo irrefutable es que lo que existe ahora, lo que se vive ahora, es lo más importante.

La vida te enseña a distinguir, elegir, no perder el horizonte y aceptar los devenires del destino sin conformarte con lo que te ofrece y al tiempo, discriminar y ser cauta. Y es mágico cómo la vida te descubre personas, cosas y experiencias que no creías que podrías vivir, y, sin embargo, ahí está la felicidad, la infinita pasión por el deseo... el deseo de querer vivirlo con intensidad, desde la boca del estómago, y con limpieza, con pureza, esa palabra tan extraña hoy día.

Los lobos, en sus cuevas, protegen a su manada. Acechan con ojos escrudiñadores y esperan olores de alerta... pero es el sexto sentido el que primero les avisa de la llegada de algo, o alguien. Y saben si es malo o bueno, y se ponen en guardia o se agitan de satisfacción.

Por mi guarida, pasaron tiempo atrás rapiñas y vampiros... pero es que yo no estaba entrenada en el arte de la maldad, ni en el de la desparasitación... y a veces confundía el que te amen con el derecho a maltratarte... pero eso se acabó. Me cruzé un día con la Reina de las Lobas Azules, que me habló de caballeros de armaduras oxidadas con los que ella andaba luchando, y aprendí-mos, que nunca hay que bajarse del trono, y que cuando te parece que alguien debe compartirlo contigo, ha de subir él... y si no llega, es que no tiene la dignidad de Rey.

Hace algún tiempo descubrí, y dije, que los Príncipes Azules no existen. Me reafirmo. Los Príncipes Azules son una alucinación... un autoengaño cuando aún no sabemos que nuestro particular Rey está en alguna parte, pero que no nos busca ni lo tenemos que buscar. Los Reyes y las Reinas se encuentran, y se reconocen, como los lobos de la Reina Azul. No se buscan, porque su propia dignidad anula la impaciencia, la ansiedad y los miedos al fracaso.

Él dice que soy la mujer de su vida (de este momento de su vida, apostilla). Y eso le da un tono de realidad que lo hace todo más auténtico, porque aleja la relación de fantasías, ensoñaciones y expectativas eternas, que son las que, por su propia existencia, te desesperan y te causan frustración.

Yo no sé si he encontrado a mi  Rey, pero dado su empeño en subir y subir y subir y subir peldaños hacia mi trono... tiene toda la pinta de, si no lo es, parecerlo.

En este momento.

Carpe Diem.

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3 amig@s han opinado, hazlo tú también.:

suculentas en venta dijo...

¡Nena tu vales mucho!

Ya tocaba! un beso grande para ti y otro pequeñito para la reina de las lobas azules y para el aprendiz de principe azul...y recuerda que cuando me reencarne seré chico y me convertiré en tu principe azul...jajaja

Besucos

Canela dijo...

Daisy tú y yo estamos hechas una para la otra... la pena es que seamos heteros y que nos gusten tanto nuestros aprendices de príncipes... pero te advierto que en la próxima reencanación me pido ser el chico, y parecerme a Paul Newman para poder pedir tu mano y que no me digas que no!!! jajajajaja

suculentas en venta dijo...

Bueno, no soy exigente si eres el Clooney tampoco me importa...

Me conformo con poco

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Sólo soy una persona que intenta ser feliz haciendo el menor daño posible a los que me quieren, que desea ser querida, tener paz, estar sana, y que el dinero me preocupe cada vez menos.