Hoy es el primer día de mis 45 añitos. 45 no me gusta, es impar. Nunca me han gustado los números impares. Pero es que 44 tampoco me gustaba. 44 es un número que no dice nada; ni está al final ni al principio, es mediocre. Sin embargo 45 es otra cosa, está en medio, viene de un sitio y va para otro, es como rotundo.
Ayer fue mi cumpleaños y nada salió como tenía previsto que saliera. Contratiempos inesperados variaron los planes. Eso antes me irritaba profundamente, ahora hago como Bruce Lee, soy agua... ¿O era té?
No es que me ponga melancólica ni nada parecido, pero cuando cumples años es como si fueras terminando un trabajo; tienes una sensación de qué bien, otro más, pero sabes que tienes que comenzar otro inmediatamente y eso te causa desazón...
Me veo cómo soy ahora y tengo que decir que con lo que me ha costado llegar hasta aquí, no estoy tan mal. Todo se puede mejorar, pero es que mi prioridad ya no es mejorar nada, sino que todo sea lo suficientemente bueno.
Así que me gusta tener 45 años. A veces pienso que me gustaría poder tener dos vidas. Una como la que he tenido, que ha sido muy buena, y otra como hubiera elegido tenerla. Deberíamos tener dos oportunidades, la vida es muy efímera y no nos da tiempo de todo.
¿Sabéis que en Alicante los números de 0 al 00 (del 100) tienen nombre? Yo estoy en la etapa musical. El 44 es el clarín, el 45 es el tambor...
Me da el pálpito de que los 45 es como la mitad de la vida. Es muy conveniente que pudiera quedarme como ahora; que la gravedad no me de más disgustos y que me quede para siempre con:
- mi peso de ahora
- todos mis pelos, allá donde estén
- todos mis dientes
- que mi presbicia se estanque
- que mi tatuaje no se estire y mi piercing siga a la misma distancia del suelo
- que mi capacidad de reir aumente y la de llorar se quede como está
- querer más a mi alrededor y que me quieran más a mí
- que el equilibrio de todas las cosas y sentimientos sepa mi dirección
- seguir pudiendo elegir
Me gusta elegir. En la elección está la esencia de la libertad en la vida. Cuando puedes elegir, eres realmente libre.
Me gusta ir aprendiendo a cuidar mi felicidad. Sólo aspiro a no hacer daño innecesario a los demás en esa tarea.
Me gusta el 8 porque es reversible. Así quiero ser yo. Y agua (¿o té?) también.
Ayer fue mi cumpleaños y nada salió como tenía previsto que saliera. Contratiempos inesperados variaron los planes. Eso antes me irritaba profundamente, ahora hago como Bruce Lee, soy agua... ¿O era té?
No es que me ponga melancólica ni nada parecido, pero cuando cumples años es como si fueras terminando un trabajo; tienes una sensación de qué bien, otro más, pero sabes que tienes que comenzar otro inmediatamente y eso te causa desazón...
Me veo cómo soy ahora y tengo que decir que con lo que me ha costado llegar hasta aquí, no estoy tan mal. Todo se puede mejorar, pero es que mi prioridad ya no es mejorar nada, sino que todo sea lo suficientemente bueno.
Así que me gusta tener 45 años. A veces pienso que me gustaría poder tener dos vidas. Una como la que he tenido, que ha sido muy buena, y otra como hubiera elegido tenerla. Deberíamos tener dos oportunidades, la vida es muy efímera y no nos da tiempo de todo.
¿Sabéis que en Alicante los números de 0 al 00 (del 100) tienen nombre? Yo estoy en la etapa musical. El 44 es el clarín, el 45 es el tambor...
Me da el pálpito de que los 45 es como la mitad de la vida. Es muy conveniente que pudiera quedarme como ahora; que la gravedad no me de más disgustos y que me quede para siempre con:
- mi peso de ahora
- todos mis pelos, allá donde estén
- todos mis dientes
- que mi presbicia se estanque
- que mi tatuaje no se estire y mi piercing siga a la misma distancia del suelo
- que mi capacidad de reir aumente y la de llorar se quede como está
- querer más a mi alrededor y que me quieran más a mí
- que el equilibrio de todas las cosas y sentimientos sepa mi dirección
- seguir pudiendo elegir
Me gusta elegir. En la elección está la esencia de la libertad en la vida. Cuando puedes elegir, eres realmente libre.
Me gusta ir aprendiendo a cuidar mi felicidad. Sólo aspiro a no hacer daño innecesario a los demás en esa tarea.
Me gusta el 8 porque es reversible. Así quiero ser yo. Y agua (¿o té?) también.

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